Ciencia y clima

El calentamiento agravó el ‘tsunami de tierra’ en el Himalaya

Ladera del Himalaya afectada por una avalancha de roca y hielo que provocó una inundación repentina.

El calentamiento global fue un factor desestabilizador muy importante en la avalancha de roca y hielo que golpeó la frontera entre Nepal y el Tíbet el 26 de agosto, según un estudio de la iniciativa World Weather Attribution (WWA). El desastre desencadenó una inundación repentina de escombros que dejó más de 500 fallecidos y alrededor de 1.500 personas desaparecidas.

El análisis, elaborado por un consorcio internacional de especialistas en glaciología, hidrología de montaña y ciencias del clima, señala que la estructura geológica determinó el lugar del colapso, pero el aumento sostenido de las temperaturas redujo la estabilidad de la ladera. El deshielo debilitó el hielo que actuaba como cemento en las fracturas de la roca y elevó la presión del agua en el subsuelo.

El desprendimiento comenzó a las 8:37, cuando una ladera situada a gran altitud se desplomó con una fuerza que los sismógrafos registraron como un movimiento equivalente a magnitud 5,2, inicialmente confundido con un terremoto. La masa de roca, hielo y sedimentos descendió unos 1.200 metros hacia el valle del río Bhotekoshi-Trishuli y formó un “tsunami de tierra” de hasta 30 metros en algunos sectores.

La avalancha bloqueó temporalmente el cauce del río y, cuando la barrera cedió, liberó una pared de agua y lodo. El flujo destruyó el puerto fronterizo de Gyirong, centrales hidroeléctricas, puentes y asentamientos del distrito nepalí de Nuwakot. Los científicos describen el episodio como un desastre en cascada porque el desprendimiento generó de forma inmediata la inundación, sin la acumulación previa de agua típica de las inundaciones por desbordamiento de lagos glaciares, conocidas como GLOF.

Entre los factores identificados por el informe figuran el deterioro del permafrost, el retroceso acelerado de los glaciares y el ascenso de la isoterma de 0 °C. Los glaciares de la región pierden el equivalente a más de medio metro de espesor por año, mientras que el retroceso del glaciar Langtang-Lirung pasó de un 0,5% anual durante los dos siglos anteriores a entre 1% y 2,3% anual desde 2010. Además, el límite de congelación sube unos 100 metros por década durante las temporadas de monzón y postmonzón.

El colapso ocurrió después de 12 meses inusualmente cálidos. Las temperaturas de julio y agosto de 2026 fueron aproximadamente 1,5 °C superiores a las que se habrían registrado sin el cambio climático causado por el ser humano, con picos de hasta 3 °C en meses de invierno individuales. Dipesh Chapagain, investigador climático de la Universidad de las Naciones Unidas, explicó que el evento “se saltó el paso intermedio” y produjo un torrente inmediato en las zonas bajas.

La WWA advirtió que algunos fenómenos de esta magnitud ya superan los límites de adaptación de las comunidades. Manjeet Dhakal, negociador climático de Naciones Unidas por Nepal, afirmó que en ciertas zonas se superó ese umbral porque la inundación arrasó viviendas, terrenos, carreteras y sistemas de agua, lo que puede hacer inviable reconstruir en el mismo lugar. El informe reclama observación terrestre, monitoreo de riesgos y sistemas de alerta transfronterizos, además de una reducción rápida del uso de combustibles fósiles y el cumplimiento de la financiación climática para pérdidas y daños.

Los autores aclaran que no es posible determinar con certeza si esta avalancha habría ocurrido sin el cambio climático, pero sostienen que el aumento acelerado de las temperaturas incrementa de manera significativa la probabilidad y la gravedad de estos peligros encadenados. También recuerdan que Nepal aporta menos del 0,1% de las emisiones globales, aunque enfrenta impactos severos en una región donde el calentamiento avanza por encima de la media mundial. El retroceso de los glaciares y la degradación del permafrost continuarán durante décadas, incluso si no aumenta el calentamiento.