Nepal y China han recuperado 1.225 cuerpos tras deslave
A una semana de la mortal #riada en la frontera entre ambos países, 4.757 personas siguen desaparecidas y muchos nepalíes celebraron con resignación, funerales sin cuerpos.
La cifra de fallecidos en Nepal y China al cumplirse una semana de la devastadora riada que arrasó la frontera entre ambos países , se elevó este miércoles (02.09.2026) a 1.225, mientras muchas familias nepalíes celebraron ceremonias fúnebres simbólicas para "liberar" las almas de sus seres queridos desaparecidos.
En Nepal, las autoridades elevaron la cifra a 1.204 fallecidos, mientras que el número de desaparecidos disminuyó a 4.216, entre ellos al menos 583 extranjeros.
Los equipos de emergencia han logrado rescatar a 11.993 personas en el norte y centro del país del Himalaya, donde continúan las labores con más de 21.000 efectivos desplegados.
Por su parte, el Gobierno de la región del Tíbet (China) informó en el condado de Gyirong, situó en 21 los fallecidos y en 541 las personas todavía sin localizar, de las cuales 261 son extranjeras.
En la zona tibetana, más de 2.300 efectivos de emergencia dieron este miércoles por abierto un acceso terrestre hasta el núcleo arrasado, tras una semana de trabajos condicionados por carreteras destruidas y desprendimientos.
La riada del pasado 26 de agosto, descrita por observadores locales como la mayor de la que se tiene memoria, provocó, según los informes, una crecida del agua de entre 15 y 18 metros por encima del nivel habitual del río, devastando asentamientos a lo largo de un tramo de 72 kilómetros del río Trishuli.
Asimismo, destruyó el puesto fronterizo de Rasuwagadhi-Kerung, en la frontera entre Nepal y China, una vía clave para el comercio bilateral, y afectó a decenas de asentamientos.
En tanto, familias nepalíes celebraron este miércoles ceremonias fúnebres simbólicas para "liberar" las almas de sus seres queridos desaparecidos tras el repentino y mortífero deslave que engulló sus aldeas en la región del Himalaya.
Tras días de buscar en refugios y morgues, los familiares de algunas de las personas no localizadas perdieron la esperanza y comenzaron a realizar los últimos ritos, quemando efigies de paja en rituales hindúes.
"Tuvimos que hacer esto para liberar su alma, para que esté en paz y feliz dondequiera que esté", aseguró Dolma Newar Tamang, flanqueada por su hijo, quien sollozaba en el funeral de su esposo.
Él se dirigía a China cuando ocurrió el desastre.
"Vi las noticias y lo llamé", le dijo a la afp. "Lo llamé varias veces, pero nunca contestó".
A pesar de estas muestras de impotencia, los equipos de rescate nepalíes siguen con la esperanza de encontrar sobrevivientes una semana después del desastre, especialmente en los múltiples túneles de las centrales hidroeléctricas de toda la región.
Hasta el momento, solo han recuperado cuerpos de los túneles bloqueados por el lodo, pero los equipos seguían excavando, perforando y retirando escombros con la esperanza de llegar a posibles personas atrapadas.
Entre los desaparecidos hay turistas de diversos países, que llegaron para hacer senderismo en el Himalaya, así como peregrinos hindúes que buscaban paz espiritual en el monte sagrado Kailash, en el Tíbet.
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jc (efe, afp)