Acercamiento entre gobiernos
Trump y Delcy Rodríguez sellan el deshielo entre EE UU y Venezuela
Donald Trump, presidente de Estados Unidos, y Delcy Rodríguez, presidenta de Venezuela, se reunieron la noche del martes en Nueva York, según confirmó la Casa Blanca. El encuentro, celebrado al margen de la Asamblea General de la ONU, representa un acercamiento entre ambos países después de casi tres décadas de enfrentamientos.
La reunión tuvo lugar en el hotel Lotte New York Palace, durante una recepción ofrecida por Trump a líderes extranjeros. También participaron el secretario de Estado, Marco Rubio; el secretario del Tesoro, Scott Bessent; la jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles, y el subjefe de gabinete, Stephen Miller. La cita fue a puerta cerrada y sin acceso de la prensa.
Horas antes, Rodríguez asistió en la sede de Naciones Unidas al discurso de Trump, quien calificó a Nicolás Maduro de “dictador fuera de la ley y auténtico criminal”. Maduro se encontraba en una cárcel de Brooklyn desde su salida forzada del poder el pasado 3 de enero, según el contenido difundido.
Trump también destacó el acuerdo anunciado en septiembre para que Estados Unidos obtenga acceso privilegiado a más del 20% de las reservas petroleras de Venezuela. “Al vencedor le corresponde el botín”, afirmó el mandatario estadounidense al referirse al pacto y a la relación entre ambos países.
El encuentro es el primero entre un presidente estadounidense y un líder chavista desde la reunión entre Bill Clinton y el entonces presidente electo Hugo Chávez en 1999. También se produce después de una breve conversación entre Barack Obama y Nicolás Maduro durante una cumbre celebrada en Ciudad de Panamá en 2015.
Rodríguez llegó a Nueva York con un mensaje favorable al diálogo y la cooperación. “Llegamos a Nueva York con la firmeza y la esperanza de un pueblo que cree en el encuentro y la unión entre las naciones”, escribió. La posición contrasta con anteriores declaraciones de la dirigente, quien en 2019 calificó las sanciones estadounidenses de “terrorismo de Estado” y cuestionó las políticas de Washington.