CONTINÚA LA DEMAGOGIA EN TORNO A TARIQUÍA: AUTORIDADES POLITIZAN EL CONFLICTO Y EVADEN SU PROPIA RESPONSABILIDAD AMBIENTAL
La discusión sobre Tariquía vuelve a cargarse de discursos políticos y contradicciones. Ayer fue el turno del alcalde de Tarija, Johnny Torres Terzo, quien participó en la marcha convocada por el Comité Cívico y reclamó una auditoría al proceso de autorización para el ingreso de operaciones hidrocarburíferas. Sin embargo, su postura fue rápidamente cuestionada por ambientalistas y especialistas, que le recordaron que el propio Gobierno Municipal lleva años sin concretar la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR), una obra fundamental cuya ausencia provoca contaminación diaria en la cuenca del Guadalquivir, que a su vez desemboca en la Reserva de Tariquía.
Varios analistas consideraron que el Alcalde cae en la misma doble moral que critican en el gobernador Óscar Montes: ambos cuestionan proyectos extractivos alegando un supuesto riesgo ambiental, pero no asumen sus responsabilidades inmediatas, especialmente en relación a la contaminación ya existente y generada por la falta de infraestructura básica.
La otra cara del conflicto: documentos oficiales y procesos ya realizados
Aunque Torres aseguró que es necesario “respetar la consulta previa”, sectores técnicos recordaron que la consulta pública ya se realizó, y que además el proyecto cuenta con licencia ambiental vigente. Señalan que insistir en poner en duda procesos ya cumplidos es una forma de politizar un tema sensible, generando confusión y afectando la posibilidad de que Tarija pueda acceder a recursos que hoy el departamento necesita de manera urgente.
Tarija atraviesa una grave crisis económica, sin recursos para cumplir varios de sus servicios esenciales. En ese contexto —afirman especialistas— resulta contradictorio que las autoridades impulsen discursos de bloqueo absoluto sin presentar alternativas financieras reales.
La advertencia de los expertos: la contaminación actual es más dañina que un pozo petrolero
El experto en temas hídricos, Enrique López, fue contundente respecto a la situación del río Guadalquivir:
“La contaminación que llega a Tariquía es enorme, y proviene de Tarija mismo. Es increíble la irresponsabilidad de las autoridades; se acomodan al discurso según el día”, señaló.
López recordó que la consigna “Ni oro ni plata, Tariquía no se mata” pierde credibilidad cuando los vertidos urbanos sin tratamiento continúan afectando a diario la reserva. “Al alcalde le quedaría bien decir también: ‘ni caca ni plástico, Tariquía no se mata’”, ironizó, en referencia al pasivo ambiental que genera la ciudad.