Exploración de gas en Bolivia requiere bajar impuestos y revisar subsidios, advierten expertos
La exploración de gas en Bolivia enfrenta un escenario crítico marcado por la caída de reservas, la disminución de la producción y un sistema fiscal considerado poco competitivo para atraer inversiones.
De acuerdo con autoridades y expertos del sector energético, reactivar la exploración requiere ajustes estructurales tanto en la carga fiscal aplicada a los hidrocarburos como en el esquema de subvención al consumo interno.
Reservas en descenso y riesgo a futuro
Según datos de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, las reservas de gas natural cayeron de 4,5 TCF en 2023 a aproximadamente 3,7 TCF en 2025, en un contexto sin nuevos descubrimientos relevantes.
Además, la producción atraviesa niveles históricamente bajos, lo que genera alertas sobre la sostenibilidad energética del país. Autoridades advierten que, de no impulsarse nuevas exploraciones, Bolivia podría comenzar a importar gas a partir de 2031.
Condiciones económicas limitan la exploración
El ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, explicó que la existencia de gas no garantiza su explotación, ya que esta depende de condiciones económicas viables.
En esa línea, especialistas como Raúl Velásquez señalan que el actual régimen fiscal desincentiva la inversión privada, debido a que el Estado concentra más del 90% de la renta generada por los hidrocarburos.
Este esquema incluye regalías departamentales y nacionales, participación del Tesoro General del Estado, el Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), además de la participación de la estatal petrolera y otros tributos.
Subsidios y dependencia del gas
El problema no se limita a la oferta. La demanda interna también juega un rol clave, debido a la subvención del gas natural, que mantiene precios bajos en el mercado interno.
Esta situación ha generado una fuerte dependencia de las termoeléctricas, que producen entre el 64% y el 70% de la electricidad en el país y consumen grandes volúmenes de gas.
Según los expertos, mientras el gas continúe subvencionado, será difícil que las energías renovables puedan competir en igualdad de condiciones.
Impacto en la matriz energética
La estructura energética de Bolivia sigue siendo intensiva en gas, pese a contar con alto potencial en fuentes como la energía hidroeléctrica, solar y eólica.
Este modelo también se refleja en el sector industrial, que durante años operó bajo la lógica de disponibilidad de gas barato. Sin embargo, con una producción que ha caído más del 50% desde 2014, surgen riesgos crecientes para la sostenibilidad del sistema.
Medidas y perspectivas
En este contexto, normativas como el Decreto Supremo 5549 buscan incentivar la generación de energías renovables, permitiendo a empresas e industrias producir su propia energía y aportar excedentes a la red eléctrica.
No obstante, los analistas coinciden en que, sin cambios en la política fiscal y en el esquema de subsidios, será difícil revertir la caída en la exploración y garantizar el abastecimiento energético en el largo plazo.