La tensa relación entre la Iglesia y el Gobierno de Milei que el Papa encontrará en su visita a Argentina
León XIV iniciará el próximo viernes su gira latinoamericana y el domingo llegará a Buenos Aires, donde la jerarquía católica encarna una de las principales voces contra la ultraderecha
El Gobierno de Javier Milei se ha esforzado por presentar la visita del papa León XIV, que llegará a Buenos Aires el próximo domingo, con la idea de que “el Papa es de todos los argentinos” y que “no hay que politizar” su actividad en el país. También la jerarquía de la Iglesia católica ha señalado que el Papa desarrollará una misión pastoral. Pero unos y otros saben que la de León XIV es una visita incómoda para el presidente. Mientras el Papa entiende a la justicia social como un principio central de la doctrina eclesiástica y de su pontificado, Milei la considera “un robo” y “una aberración”. Sobre ese parteaguas, los obispos católicos se han erigido, en los casi tres años que cumple la ultraderecha en la Casa Rosada, entre los principales detractores del modelo económico simbolizado por la motosierra de Milei.
La gira latinoamericana del pontífice, confirmada tras su recuperación de una cirugía pulmonar, comenzará el viernes 6 en Uruguay, continuará luego en Argentina del 8 al 11 de noviembre y concluirá, del 11 al 17, en Perú, donde Robert Prevost vivió más de 20 años. Solo en territorio argentino, las autoridades esperan que cerca de 7 millones de personas se movilicen para seguir a León XIV por la ciudad de Buenos Aires, las localidades de Claypole y Luján —en las afueras de la capital— y Córdoba. En ese derrotero, el Papa protagonizará una intensa serie de actividades, con al menos cuatro encuentros multitudinarios.
Karina Milei, hermana del mandatario y secretaria general de la Presidencia, encabezó las negociaciones con la Iglesia y los emisarios vaticanos para organizar la visita papal. Llamada El jefe por Milei, fue ella quien trazó la línea discursiva seguida por los altos funcionarios del Ejecutivo. “El Papa es de todos los argentinos, no es de un partido político ni de un color político”, ha dicho y repetido. Este viernes, el secretario de Culto de la Nación, Agustín Caulo, remarcó ante la prensa local que León XIV llegará en “una gira apostólica, el viaje es pastoral” y que “no hay que politizar esto”.
El énfasis y la insistencia tienen un correlato evidente: los obispos argentinos son en su mayoría seguidores de la prédica de Francisco, el Papa argentino fallecido el año pasado , y han cuestionado explícitamente tanto el modelo económico impulsado por el Gobierno como la agresividad discursiva del presidente. Ya a 100 días de la asunción de Milei, en marzo de 2024, la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) alertaba sobre el impacto del ajuste del gasto público sobre los más débiles de la sociedad. Desde entonces, la alarma no ha hecho más que intensificarse.
Hace diez días, Milei se burló de quienes se preocupan por la cantidad de personas que tienen dificultades para llegar a fin de mes por la caída de los ingresos. “Si se quedan sin plata el día 20, ¿cómo viven 10 días sin comer y sin beber? ”, preguntó con sarcasmo el mandatario. Marcelo Colombo, presidente del Episcopado argentino y arzobispo de Mendoza, le respondió: “Que la gente no llega a fin de mes es un dato de la realidad, no es un dato sujeto a comprobación”, dijo. “Lo vemos hace tiempo. Muchos de los que nos vienen a pedir, son los que antes nos ayudaban”. En diálogo con este periódico, un año atrás, Colombo advertía que “el gasto social es inversión y, sin embargo, para ciertas miradas es [...] una especie de lastre para un programa de Gobierno que busca números. Se busca ordenar la economía, pero a costa de los sectores más vulnerables ”.
En el marco de una masiva peregrinación organizada a principios de octubre para celebrar la visita del Papa, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, esbozó un diagnóstico sobre el país que recibirá a León XIV: “Se va a encontrar con una Argentina herida, con una Argentina donde la descalificación y la intolerancia están a la orden del día, una Argentina donde duele un porcentaje muy grande de hermanos que están pasándola muy mal, hermanos muy pobres desde hace muchos años. Una Argentina que está en crisis hace muchos años”.
Las declaraciones públicas de los obispos no han sido expresiones aisladas. Un análisis de todos los documentos publicados por la Conferencia Episcopal entre enero de 2024 y septiembre de 2026, realizado por la socióloga e investigadora Sol Prieto, revela que 44 contienen referencias a políticas públicas o la situación del país y que 42 de esos documentos, es decir el 95%, asumen “ una posición crítica” . La autora, que coordina el programa de Sociedad, Cultura y Religión (CEIL-Conicet), detalla: “Los principales tópicos críticos abordados por la CEA fueron la situación social; la cuestión de la tierra, el medioambiente y los bienes comunes; las críticas centradas en la institucionalidad democrática y el discurso público; el debate sobre régimen penal juvenil [el Gobierno bajó la edad de imputabilidad] y el decreto 366/25 que reduce los derechos de los migrantes”.
Los cuestionamientos eclesiales han enfatizado la necesidad de que el Estado atienda, en particular, a los jubilados y pensionados, a las personas con discapacidad y a los niños, encumbrando a la Iglesia como “uno de los actores institucionales con mayor sistematicidad en señalar los costos sociales del ajuste”. Para Prieto, hay “una presencia sostenida de la crítica a lo largo del período” y su comienzo no coincide con la designación de León XIV, “sino que atraviesa los casi tres años de gestión de Javier Milei y se inscribe, además, en una relación entre el episcopado y el Gobierno que ya había mostrado tensiones durante el pontificado de Francisco”.
Las tensiones acumuladas se manifestaron en la negociación entre el Gobierno y la Iglesia para organizar la visita del pontífice, que supondrá, según dijo la ministra de Seguridad argentina, Alejandra Monteoliva, el operativo “más grande de nuestra historia”. El Ejecutivo argentino, que ha hecho del control del espacio público una de sus banderas, pretendía acotar la exposición del Papa y concentrar su actividad en lugares con aforo limitado, para evitar concentraciones masivas y sin delimitación.
Terminó primando la postura vaticana de permitir el mayor contacto posible de León XIV con la gente y el Papa oficiará misa en espacios abiertos como el Monumento a los Españoles —en el corazón de Buenos Aires—, la explanada de la Escuela de Aviación Militar en Córdoba y la Basílica de Luján. No obstante, varios de los recorridos urbanos y suburbanos del pontífice se realizarán por autopistas y vías rápidas, lo que impedirá que muchas personas puedan saludarlo durante esos traslados.
Una controversia aun irresuelta es qué lugar ocupará en los encuentros protocolares la vicepresidenta, Victoria Villarruel . Enemistada con Milei y apartada de la gestión, hasta el momento el Ejecutivo no ha previsto su inclusión en los actos con el Papa. Pero ella, referente de una derecha nacionalista y católica, pretende participar.
Dos actividades incluidas en la agenda papal despiertan especial inquietud en el Gobierno de Milei, que sin suerte intentó evitarlas. Uno es el encuentro que, en la Universidad Católica, León XIV mantendrá con representantes del mundo laboral, incluidos dirigentes sindicales y de movimientos sociales, donde se concentra un fuerte rechazo al presidente ultra. La mayor contrariedad para el Ejecutivo radica en la decisión del Papa de visitar el Pequeño Cottolengo Don Orione, un hogar para personas con discapacidades que administra la Iglesia. La atención pública de la discapacidad es una de las áreas más afectadas por el ajuste de Milei y, en las últimas semanas, el Gobierno ha apurado concesiones al sector, en un intento por desactivar un reclamo sostenido con amplio consenso social .
“No hay afinidad, sino una aversión muy fuerte entre la mayoría de los obispos argentinos y el Gobierno de Milei”, señala Fortunato Mallimaci, investigador del Conicet y profesor de la Universidad de Buenos Aires. Uno de los escasos puntos de coincidencia que encuentra es el rechazo al aborto. En contraste, Milei ha concitado apoyos de comunidades evangélicas —este sábado viajó a la provincia patagónica de Neuquén para inaugurar un templo de ese credo— y también del mundo judío más conservador. Allí, Mallimaci lee “una serie de configuraciones común a las extremas derechas liberales o ultranacionalistas”, donde confluyen Donald Trump y el actual Gobierno de Israel.
Frente a esa trama, el autor de El mito de la Argentina laica , entre otros libros, considera que “la institución católica ha desarrollado una credibilidad a nivel global que hace 50 años no tenía”, gestada durante el papado de Juan Pablo II y potenciada por “el carisma de Francisco y su idea de una Iglesia abierta para todos”, que ofrece un discurso que la ubica del lado de los migrantes y los trabajadores, “en contra de la guerra, en contra del capitalismo que mata, en contra del individualismo” y “que pide un Estado que acompañe a los pobres y a las víctimas”. La máxima autoridad de esa Iglesia encontrará, en su paso por Argentina, a un Gobierno que, en palabras de Mallimaci, aborda las necesidades de jubilados, enfermos y discapacitados “con rasgos de cierto supremacismo y biologismo”.
Fuente: El País